Domingo, 02 de febrero de 2014

Apatía es el sentimiento de desgana, pasividad, desmotivación o indiferencia hacia algo o alguien en particular o hacia todo en general.

Si esto nos ocurre en un día aislado, en una corta etapa o en un largo período de la vida, a este estado se llega después de estar un tiempo luchando sin éxito por superar una situación difícil y llega un momento en que sin más, se bajan los brazos…

Si sufres de apatía tendrás estos síntomas:

  • Cansancio: Este cansancio puede deberse a malos hábitos de sueño o alimentación, al padecimiento de una enfermedad, a problemas que tardan en resolverse, a expectativas fallidas; y también puede ser ocasionado por una mezcla de lo anterior.

  • Aburrimiento: El tiempo pasa y no te apetece llenarlo con nada gratificante.

  • Tristeza: Se convierte en frecuente compañera de la apatía.

  • Instalación en la rutina: Los días suelen parecerse demasiado unos a otros.

  • Escasez de vida social y afectiva: Falta de interés en compartir actividades con los demás.

Lo mas marcado de esta situación es la falta de implicación, de pasión, de hacerle frente a una situación o a la vida en general.

Como podemos Superar la apatía

Por más que seamos conscientes de que debemos movilizarnos, quedamos atrapados en una especie de telaraña que nos lo impide.


La apatía es un trastorno del ánimo que deja a la persona sin energía, sin ganas de moverse.

Superar la apatía dependerá de qué tan profunda sea ésta. No es lo mismo enfrentarse a una apatía “breve” o que se limita a un aspecto concreto de la vida, que dejar atrás una larga y generalizada apatía. La segunda a menudo se liga a la depresión y eso son palabras mayores.



Si la apatía es ocasional o se ciñe a un aspecto concreto de la vida, uno puede aprovechar esos “destellos puntuales” que le impulsan a salir de ahí.

No es lo más frecuente que se caiga en la apatía de un día para otro. Suele llegarse después de un camino de desilusión y hay que recorrerlo a la inversa, aunque sea despacio.


Decirle adiós al pesimismo y aprede a pensar en positivo,son cosa que se consigue progresivamente, pasito a paso.

Haciendo cambios pequeños que nos sacan de la rutinas 

Comenzar a practicar un hobby, hacer hoy algo distinto a lo acostumbrado, buscar los pequeños y placenteros detalles cotidianos para saborearlos…

Fijarnos objetivos que cumplir a aunque sean mínimos, esto nos proporcionara fuerza adicional.



Buscar objetivos y metas que nos ayuden a salir de esta situación

¿Cuál fue la razón por la que estableciste esas metas que ya no te motivan? Búscala, por si aún existe.

Y si no sientes motivación alguna por lo que haces, ¿por qué no cambiar de objetivos?

Esto se refiere a grandes objetivos vitales, pero también a los pequeños.

Funciona establecer metas fáciles de alcanzar e ir alimentando la motivación lentamente, superando esos pequeños retos, hasta tener la fuerza necesaria para afrontar los mayores.

Ejemplos: Aguantar 10 minutos más estudiando, leer un libro, salir el domingo por la mañana a pasear, etc. Es poco, ¿verdad?



Cambiar de hábitos

Junto a los gestos para salir de la rutina también es recomendable practicar hábitos saludables, como los que se refieren al sueño o a la alimentación. Y qué decir tiene, el ejercicio físico. ¡A mover el cuerpo un poco!

Hay que mimarse y, mucho más, cuando se consiguen los pequeños retos que hemos mencionado anteriormente.

Cada paso merece un reconocimiento, un pequeño o gran premio en proporción con lo que haya costado dar ese paso.

¿Qué tal si, después de haber trabajado un buen rato sin ganas, te recompensas con algo que te guste? A eso nos referimos.



Y, algo a lo que no se le da mucha importancia: la apariencia física; referida tanto a la forma de vestir como al lenguaje corporal.

Cambio de apariencia

La apatía se expresa con el cuerpo. Una persona encorvada hacia adelante, que se mueve con pesadez, que mira al suelo y apenas sonríe… ¿Qué sugiere?


El simple hecho de ergirse, caminar sin arrastrar los pies y mirar al frente, simplemente eso, hace que nos sintamos mejor. Y mucho mejor, si sonreímos de cuando en cuando.

El cuidado de esos detalles y de la forma de arreglarse para salir a la calle suponen un cambio muy beneficioso en este caso.


Como ves, sí hay opciones para hacerle frente a esta situación de hastío vital: si has cambiado hasta aquí, también puedes cambiar a la inversa.



Todos tenemos derecho a extraer lo mejor de la vida y la apatía nos lo roba. ¿Se puede permitir algo así?







Publicado por pasion_de_vivir @ 20:31
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